Esta entrevista fue realizada por Aletta Brady el 28 de diciembre de 2018. Gari De Ramos, y Kia Johnson también contribuyeron a la producción de esta historia. Maria Alejandra Escalante hizo la traducción al Español.

Vic Barrett es un estudiante universitario hondureño-estadounidense de 20 años y uno de lxs demandantes en el caso de Juliana v. Estados Unidos, originario de White Plains, Nueva York. También es miembro de la Alianza para la Educación Climática y asistió a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP21 en París. Esta es su historia:

"Mi nombre es Vic y soy originario de Hudson Valley, Nueva York. Luego, nos mudamos a Westchester y fui al colegio en Manhattan. Estaba bastante joven, tenía como 11 o 12 años, cuando la supertormenta Sandy golpeó Nueva York. Muchos de mis amigxs perdieron sus casas por completo y tuvieron que ir a vivir en lugares a los que no estaban acostumbradxs. Nunca había vivido algo así. Hemos tenido tormentas, pero esta era la primera vez que le temía a las fuerzas del clima y estaba realmente preocupado por mi seguridad y la de mi familia. El agua dejó de funcionar y había árboles caídos por todas partes, todxs decían que no se debía conducir. Mi madre y yo vivíamos solxs, y no había agua en casa, así que fuimos a la tienda a comprar botellas de agua. Recuerdo que la tienda estaba vacía; todos los estantes pelados. Nunca había visto algo así. Parecía tan drástico, tan desastroso, tan aterrador. Eso fue lo que realmente me golpeó. Me dije, ‘Mierda. Esto es una emergencia’. Vi que mi madre estaba asustada. Ella definitivamente estaba tratando de mantenerse en calma porque solo éramos ella y su hijo de 12 años. Fue entonces cuando comencé a aprender sobre el racismo ambiental y cómo durante el Huracán Sandy, las personas de color se vieron afectadas de manera desproporcionada.


DATOS CLAVE

  • La supertormenta Sandy dejó 147 muertos, 8.5 millones sin electricidad, costó $ 70,2 mil millones en daños y destruyó 650,000 hogares. Los hogares más afectados se encontraron en los vecindarios que atraen a familias de bajos y medianos ingresos. (The Conversation)

  • Un estudio de los datos de FEMA (la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias en Estados Unidos) encontró que los propietarios de viviendas como personas de color tenían menos probabilidades de tener seguro contra inundaciones que sus vecinos blancos. Por ejemplo, solo el 14% de los residentes afroamericanos tienen seguro contra inundaciones en comparación con el 86% de los hogares asegurados en vecindarios predominantemente blancos. (The Conversation)


En Nueva York, siempre tuvimos cuatro temporadas muy distintas, y esto siempre fue parte de mi crecimiento. En el otoño, recogíamos manzanas o calabazas, íbamos a huertos y cosas así. Durante el invierno, íbamos a andar en trineo y a patinar sobre hielo (aunque nunca aprendí a hacer esto). En el verano, íbamos a caminar a la montaña y andar en carros todo terreno con amigxs. Recuerdo siempre estar afuera, y que esto era algo divertido y habitual. Antes me gustaba pescar con mi padre en los lagos y estanques del estado de Nueva York, ya que siempre era tan fácil alquilar un bote y simplemente sentarnos y hablar.

Cuando tenía 14 años, comencé a trabajar con una organización sin ánimo de lucro llamada Global Kids porque tenían aquél programa después de la escuela para activistas de derechos humanos. Recuerdo que la primera vez que nos sentamos, nos dijeron: "Nos vamos a enfocar en el cambio climático", y yo me quedé confundido. Pensé: "¿Qué tiene esto que ver con los derechos humanos?". Pero luego empezamos a aprender sobre las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y empezamos a conocer cómo se manifiesta el cambio climático en la vida de la gente.

Vic Barrett en Nueva York. Foto por: Robin Loznak / Our Children’s Trust

Vic Barrett en Nueva York. Foto por: Robin Loznak / Our Children’s Trust

Tan pronto aprendí sobre la justicia climática y la forma en que el cambio climático afecta de manera desproporcionada a ciertas personas, lo puse en el contexto de mi propia vida y dije: 'Bueno, soy joven y soy Latinx y soy Negro y soy queer y soy primera generación estadounidense. Esto es algo que realmente afecta a mucha gente que cuentan con las identidades que tengo yo ". Después de eso no pude ignorarlo.


DATOS CLAVE

  • En 2017, había aproximadamente 200,000 personas garífunas en Honduras. Ahora que sus tierras ancestrales están en riesgo, hasta 60 garífunas hondureños emigran a los Estados Unidos diariamente. (Vice)

  • Para el 2050, es probable que Honduras vea un aumento del 13% en las precipitaciones, lo que llevará a un aumento del 60% en inundaciones. Además de esto, para fines de siglo, Honduras experimentará un aumento del nivel del mar de entre 0,4 y 0,86 metros. (USAID)


Ahora que tengo 19 años, es difícil para mí saber si alguna vez tuve la oportunidad de entender el mundo antes del cambio climático. Soy hondureño-estadounidense y pertenezco a la comunidad afro-indígena Garífuna. Nos instalamos en la costa norte de Honduras hace cientos de años y el aumento del nivel del mar ha afectado a nuestro pueblo. Estamos en peligro crítico según la UNESCO.

Solía ir a Honduras cada año. En Honduras, mi abuela tiene un gran patio con bananos, plátanos, mangos y cocos. Todas las frutas tropicales tienen estos agujeros, y nunca supe lo que eran hasta la primera vez que vi salir de allí a un cangrejo. Estaba tan emocionado. Básicamente mi abuela tenía toda una colonia de cangrejos viviendo en su patio. Una vez, estaba en su casa y ella había hecho algún tipo de sopa de mariscos y cocinado algunos de los cangrejos del patio y comencé a llorar, a entrar en pánico, a enloquecerme, '¡No puedes comerte a tus mascotas!’, le dije. Mi abuela es una mujer terca y no suele interesarse por la opinión de nadie, pero hasta el día de hoy, nunca come los cangrejos y les alimenta las sobras de la cocina. Ella lanza la comida en su patio y todos salen a comer. Ella siempre dice: "Nunca olvidaré ese día, no he comido a ninguno de ellos desde ese entonces".

Vic en una manifestación en Eugene, Oregon, Estados Unidos. Foto por: Robin Loznak / Our Children’s Trust

Vic en una manifestación en Eugene, Oregon, Estados Unidos. Foto por: Robin Loznak / Our Children’s Trust

Tenía 14 o 15 años la primera vez que pensé sobre el cambio climático en Honduras. Estábamos en nuestra casa, cerca de la playa, que es donde mi madre creció y vivió toda su vida. Ella hablaba de que cuando era joven, solían caminar para llegar a la playa, y ahora está justo allí. Recuerdo estar en la playa y ver que la comunidad había juntado estas bolsas de arena, rocas, paredes y postes de teléfono que estaban en el mar y que no solían estar allí. Recuerdo que pensé que esta gente, mi gente, no necesariamente tiene los recursos o el acceso al conocimiento para comprender completamente qué es esto y cómo les está impactando, pero claramente tiene una gran presencia en sus vidas todos los días. Y esta crisis se debe a las emisiones de donde provengo yo y a las acciones de personas y compañerxs que me rodean. La sociedad en la que vivo está ahogando a la sociedad de donde soy.

Mi familia en Honduras, aparte de mis abuelos, nunca supo mucho sobre mi trabajo ambiental. Un día hablé en la Asamblea General de las Naciones Unidas y lo primero que dije fue que soy garífuna hondureño, así que pronto estaba en todos los medios de comunicación hondureños. Mi abuela me llamó para contarme sobre las personas de la comunidad que quieren comenzar a trabajar. Me habló sobre el evidente aumento del nivel del mar y cuánto han cambiado las playas. Es extraño, porque ella es justamente parte de las comunidades en la primera línea de impactos de las que siempre estoy hablando cuando estoy en Polonia o en París o frente a la ONU. Pero el cambio climático aún no es una prioridad dada la gran cantidad de problemáticas presentes en Honduras. Siempre intento explicar esto cuando hablo. Mi comunidad en Honduras está lidiando con pobreza extrema y con el hambre, con pérdida de familiares que emigran a los Estados Unidos; están viviendo en la capital mundial del asesinato.


DATOS CLAVE

  • Siria experimentó grandes sequías de 2006 a 2011 que arruinaron la agricultura y causaron que muchas familias migraran a las ciudades. (Scientific American)

  • La relación entre el cambio climático y el conflicto violento se está haciendo cada vez más clara con más estudios que encuentran una correlación entre el aumento de la temperatura y el aumento del conflicto violento. (Scientific American)


Y luego está la migración climática. Ya tenemos una gran crisis de refugiados en todo el mundo, y la cantidad que vamos a tener a medida que la crisis climática continúa es una locura. Mucha gente no se da cuenta de que la Guerra Civil Siria fue generada por el cambio climático, la sequía y la falta de recursos. Yo solía ser el presidente del club ambiental en mi escuela secundaria y la primera actividad que siempre hacía todos los años era escribir el cambio climático en grande en el tablero y luego les pedía que me dieran cualquier problema en el que pudieran pensar, como la homofobia, la pobreza, la escasez de agua o la desigualdad de género. Los escribiría todos y luego pasábamos la siguiente hora solo trazando líneas entre ellxs para mostrar que, literalmente, ninguna de estas cosas son problemas aislados.

Nacer ya con muchas identidades que se entrecruzan - no sólo ser negro, sino también ser Latinx, y no solo ser queer, sino también ser trans y estadounidense de primera generación - me ha convertido en una persona empática cuando hablo sobre justicia climática. La gente que se parece a mí o incluso comparten un aspecto de mis identidades están sufriendo de manera desproporcionada, y no solo en Estados Unidos, sino en todo el resto del mundo. Las personas negras y de color, las personas que solo quieren una oportunidad, las personas que siempre han sido oprimidas y presionadas, siguen siendo oprimidas y presionadas por algo que parece invisible.

Vic con compañerxs demandantes en el caso de  Juliana versus Estados Unidos , (de izquierda a derecha) Aji, Xiuhtezcatl y Levi. Foto por: Robin Loznak / Our Children’s Trust

Vic con compañerxs demandantes en el caso de Juliana versus Estados Unidos, (de izquierda a derecha) Aji, Xiuhtezcatl y Levi. Foto por: Robin Loznak / Our Children’s Trust

Las personas de color se ven afectadas de manera desproporcionada por el cambio climático y los impactos climáticos porque están marginadxs y tienen menos oportunidades de hablar en público sobre leyes de zonificación y cosas por el estilo. Al igual que en Nueva York, es mucho más probable que se construyan viviendas públicas para gente de bajos ingresos, en su mayoría ocupadas por personas de color, en una zona de inundación o en un área más susceptible al desastre climático. La razón por la que hago este trabajo y la razón por la que mi identidad es tan importante para mí en lo que hago, es porque ha habido muchas veces en mi vida en las que he deseado que alguien me hubiera defendido. Ahora, mis comunidades necesitan hablar y defenderse.

La cantidad de resiliencia, fuerza y poder que siempre ha tenido que existir en las comunidades oprimidas es increíble. Por ejemplo, si eres queer, probablemente serás una persona bastante fuerte porque siempre has tenido que lidiar con las dificultades que conlleva el ser queer. Si eres indígena, seguramente serás una persona fuerte porque todo lo que está detrás de ti ha sido sobre e la continuación de tu existencia. Hay un gran poder y una gran fuerza en las comunidades que están siendo más afectadas por el cambio climático porque siempre han sido afectadas por algo más. Creo en entender el proceso político y buscar instituir algunas cosas necesarias a través de él, pero también sé que muchas de las soluciones y la mayor urgencia se encuentran en quienes están siendo impactadas.


DATOS CLAVE

  • El caso de Juliana v. Estados Unidos es una demanda histórica a nivel constitucional presentada por jóvenes en 2015 por el cambio climático. La demanda asegura que ‘a través de las acciones afirmativas del gobierno que causan el cambio climático, se han violado los derechos constitucionales de las generaciones más jóvenes como el derecho a la vida, la libertad y la propiedad, así como la falta de protección de los recursos públicos y esenciales.’ (Our Children's Trust)

  • Aunque el/la senador/a promedio tiene 61 años, el/la estadounidense promedio tiene 37.7 años. (Washington Post)

  • Las personas menores de 21 años constituyen una cuarta parte de la población. (Washington Post)


Al trabajar en espacios de la ONU, incluso en la demanda de Juliana versus Estados Unidos, es desalentador ver que quienes toman las decisiones no tienen el mismo nivel de contexto que las personas que están siendo afectadas por el problema en sí. El/la senador/a promedio en Estados Unidos tiene 61 años, por lo que no tengo mucha fe en el proceso que ellxs consideran correcto para solucionar este problema. Si estás viendo una línea de tiempo de 12 años, cuando tenga 65 años, te jubilaras en 12 años. Mientras que, en 12 años, tendré 31 años y estaré literalmente en la mitad de mi vida. Esa es mi realidad y todavía hay niños que nacen en un mundo que no está listo para sostenerles. Me hice un tatuaje con la cantidad de emisiones de carbono que había en la atmósfera el año en que nací. Los científicos han determinado que 350 partes de carbono por millón es un nivel seguro y sostenible, y cuando nací, eran 370 partes por millón.

Ser parte de la demanda de Juliana versus Estados Unidos ha sido una experiencia que cambió mi vida por completo. No hubiera ido a la universidad a la que asistí, nunca hubiera hablado en la ONU, mi vida sería muy diferente si nunca me hubiera unido a la demanda. Ha sido una experiencia tan gratificante de tantas maneras. Conocer a lxs otrxs veinte demandantes que tienen historias increíbles y acciones sorprendentes que han tomado en sus propias comunidades y cosas increíbles que han vivido y de las que han crecido - he aprendido muchas cosas.

Hay muchxs jóvenes en Estados Unidos haciendo acciones directas en sus lugares de origen y para sus comunidades. Muchxs políticxs no se sienten responsables ante sus jóvenes electores, por lo que llegar a ser parte de este caso, que eleva las voces de lxs jóvenes en todo Estados Unidos y nos pone delante de estxs políticos, ha sido realmente genial. Ha sido una gran lección de burocracia. Comencé esto cuando tenía 16 años y voy a tener 20 en unos pocos meses. Esto ha sido parte de mis años más formativos. Ha sido un viaje loco, pero ha valido la pena.

El demandante jóven Vic Barrett habla en un demonstración después de una audiencia en la histórica demanda de cambio climático  Juliana versus Estados Unidos , en el 9.º Circuito de la Corte de Apelaciones de San Francisco. Foto por: Robin Loznak / Our Children’s Trust

El demandante jóven Vic Barrett habla en un demonstración después de una audiencia en la histórica demanda de cambio climático Juliana versus Estados Unidos, en el 9.º Circuito de la Corte de Apelaciones de San Francisco. Foto por: Robin Loznak / Our Children’s Trust

En este momento hay muchas celebridades en torno a ser activista jóven o activista climático y obtener el mayor número de seguidores en Instagram o Twitter para tener una voz en el movimiento. Creo que muchxs jóvenes activistas se están agotando, no solo por lo que está pasando frente a sus ojos, sino también porque en Facebook y Twitter es solo desastre tras desastre tras desastre. Como todos los días, lxs jóvenes activistas luchan bajo el peso de la presión. Nunca hubiera disfrutado esto o hubiera podido entrar allí si no hubiera un espacio al que pudiera ir y tener conexiones personales e interpersonales.

En realidad, creo que hacer este trabajo bien es enfocarse en no quedar atrapadx en el activismo digital y simplemente construir tu propio espacio donde te sientas cómodx y segurx y cuidadx y luego salir y hacer el trabajo, porque eso es lo importante.”


¡ACTÚA!

Así es como puedes apoyar a Vic:

1) ¡Comparte la historia de Vic para amplificar su voz!

2) Vic y sus colegas demandantes presentaron su argumento ante el Tribunal de Apelaciones de Oregon, Estados Unidos el 4 de junio de 2019 acerca de porqué su caso debe continuar en juicio. Puedes ver la audiencia aquí y hacerle saber a los tribunales que les estamos observando.

3) Use hashtag #AllEyesOnJuliana de Our Children's Trust para hablar sobre la importancia de este caso en redes sociales.

4) Regístrate para recibir la revista digital de Our Children's Trust para recibir noticias y formas de ofrecer tu tiempo, habilidades o recursos en apoyo a esta histórica campaña legal. Sigue a Our Children´s Trust en Facebook, Twitter, Instagram y LinkedIn para estar al día con la demanda de Juliana v. Estados Unidos.